NO SE TRATA DE VENCEDORES O GANADORES
Lo cierto es que la Ley 100 del 93 nunca fue la panacea en materia pensional. Esta Ley trajo consigo el veneno letal al sistema de pensiones, con un modelo neoliberal que abrió las puertas al negocio pensional y trajo consigo a los fondos privados, similares a las aves de rapiña.
El problema no es la reforma laboral; realmente es el sistema desigual de pensiones que implementó la Ley 100, la cual puso a competir a dos regímenes totalmente diferentes e intentó equipararlos por lo bajo. Es así como la Ley 2381 de 2024 no deja ni vencedores ni perdedores; más bien, su espíritu fue equilibrar los sistemas pensionales en beneficio del conjunto de la sociedad, propósito al cual los fondos privados se opusieron desde el primer día, motivados, claro está, por intereses corporativos.
La columna publicada por la Silla Vacía parte de una percepción egoísta, sin tener en cuenta que la Ley 2381 de 2024 fue heredera de un sistema pensional que presentaba un problema de déficit fiscal, precisamente porque los fondos privados convirtieron la administración de pensiones en un negocio. Esto genero verdaderas desigualdades: por ejemplo, dos personas con ingresos entre cuatro 4 y cinco 5 millones de pesos, una afiliada a un fondo privado y la otra a Colpensiones, recibían una mesada pensional con una diferencia porcentual del 62,62%.
Cabe señalar que la reforma pensional estableció un régimen de transición, y hoy miles de personas acuden al pago de cálculos actuariales para cumplir los requisitos y trasladarse a Colpensiones. Cabe entonces preguntarse con qué objetivo lo hacen; la respuesta es una sola: obtener una pensión más alta.
Por eso, plantear una desigualdad con la Ley 2381 de 2024 para quienes ganan más de cuatro 4 millones de pesos es olvidar el rastro que dejó la Ley 100. No se trata entonces de vencedores o perdedores, sino de que, pese a los esfuerzos del gobierno anterior, no se logró eliminar por completo la patología llamada fondos privados.
Las preguntas que sobresalen son: ¿con qué régimen se pagan mejores pensiones? ¿Con un fondo privado (RAIS) o con Colpensiones (RPM)? ¿No es entonces egoísta cotizar pensión en la mayor parte de la historia laboral en un fondo privado y pretender, al final del ocaso laboral, trasladarse y generar un impacto fiscal a Colpensiones solo con el objetivo de adquirir una mejor pensión? Es así como estamos frente a dos sistemas diferentes: uno de capitalización y otro de ahorro público; para quienes se ubican por fuera de la media salarial, lo único que importa es tener una mayor mesada pensional a costa del bien común, situación que se repitió con miles de personas más, impulsada en gran parte por un individualismo ciego.
Por eso, plantear una desigualdad con la Ley 2381 de 2024 es desconocer que esta problemática no fue generada por la reforma, sino incentivada por gobiernos neoliberales que ahora alegan vulneraciones en materia pensional.
Bajo estos presupuestos, la reforma no es el problema. Realmente, la problemática pensional son los fondos privados que cultivan el individualismo para acrecentar sus arcas; si todos nos encontráramos en un mismo sistema pensional, tendríamos las mismas condiciones y la misma forma de pensión, con tasas de reemplazo justas para calcular las mesadas pensionales. Pensar individualmente nos trajo graves problemas; el eslogan de los fondos privados era: “pensiónese con su ahorro, no importa la edad, no importan las semanas“, lo que nunca mencionaron fue el porcentaje que se descontaba por quien administraba las pensiones.
Ahora la narrativa se repite: ¡a usted la reforma pensional lo va a perjudicar porque sus ingresos son más altos que el promedio del ciudadano, y recibirá sumas inferiores a las que tenía derecho! Tal aseveración es, en parte, engañosa y evita decir las cosas como son: la razón de recibir bajas mesadas pensionales se debe principalmente a estar vinculado a un fondo privado, porque allí las tasas de reemplazo son menores y los gastos de administración se descuentan del ahorro individual. La única forma de recibir una pensión más alta era estar afiliado a Colpensiones, donde la solidaridad era su pilar, principio que lastimosamente fue mancillado en busca de una mayor pensión individual.
Por eso, si el único objetivo continúa siendo adquirir mayores pensiones, se pierde el foco del bien común y volvemos al individualismo puro y duro. Claramente, la reforma pensional no es perfecta, pero su espíritu busca una mayor justicia social. No se trata solo de recibir una mayor pensión; en realidad, se trata también de buscar sostenibilidad fiscal para el sistema. Por otra parte, los actores políticos,
como el Congreso, tampoco ayudaron a eliminar la patología llamada fondos privados, que, como se ha explicado en esta columna, son el verdadero problema del sistema pensional, porque pertenecen a un modelo económico capitalista que
se lleva al bolsillo el dinero de la administración de las pensiones de los colombianos.
Finalmente, en gracia de discusión, si entramos al terreno de ganadores y perdedores, el mayor ganador con la Ley 100 fueron los fondos privados, y con la reforma aún hacen parte del top de ganadores.
ALEJANDRO DONCEL MORENO